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lunes, 11 de julio de 2011

atropellame o adoptame-

Curioso como los hombres nos gusta tener un punto de atención focal en nuestro rango de visión - mas que una necesidad de conocer el entorno nos gusta algo parecido a un oasis que refresque la mirada. La dinámica es sencilla, un barrido por la zona, evaluar, recolectar data, catalogar y agregar rangos de valor tan sencillos que pueden ser del 5 al 10. Creo que nadie piensa mas abajo del 5...bueno, eso quisiera creer, podemos ser machistas y sexistas pero no ha necesidad de tener cola y orejas de cerdo.

Hay maes que evalúan rápidamente - en mi caso, es algo mas complejo. Primero que nada soy mal observador en términos generales, el camuflaje funciona en mí. Voy descubriendo por instinto el terreno poco a poco, sin método científico - a veces me toma meses por que me centro tanto en un detalle que dejo pasar demás.

Como un alfiler en un mapa de google las analizo detallademente, recolectando información, en un acto involuntario mis ojos saltan de un campo a otro como pasando lista, no sé sus nombres, no hace falta, eso no es parte del juego. Resultan bien para la mirada, para el morbo. Mal para la elasticidad del cuello y el pudor de que así como la sigo con la mirada este quedando al descubierto de terceros con esta debilidad ante la belleza.

Una vez me sucedió que pase admirando por meses el trasero de una chica sin darme cuenta de sus hermosos pechos hasta que un amigo se dio cuenta y me hizo el favor de ampliar mi horizonte. Lo sé, somos como animalitos de circo entrenados capaces de satisfacerse con las cosas mas obvias y superficiales pero las mujeres tal vez podrían ser un poco generosas con nosotros en nuestra naturaleza sencilla.

Es fácil llamar nuestra atención por medio de lo físico, atontarnos e hipnotizarnos pero aun así somos capaces de descubrir el valor de un corazón hermoso y la necesidad de huirle a uno oscuro.

Nos es difícil ignorar la belleza, nos vemos como cazadores, nos pensamos como halcones y en el fondo puede que no seamos mas que gatos encandilados en medio de la calle, esperando a ser atropellados o adoptados, expuestos a la suerte por que a un nivel muy primitivo no pensamos ante un rostro hermoso.

No por que necesariamente deseemos conquistar con vinitos o llevando a la nena a las fiestas de Zapote, ni por que nos creamos increíblemente seductores y guapetones - el que piense eso esta perdido - la explicación es sencilla, somos simples, curiosos y nos gusta ver - disculpas por anticipado!