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martes, 20 de septiembre de 2011

En sintonía con lo bueno







Luego de varios días pesados en los que he dormido poco y desperdiciado mi paciencia por cosas insignificantes logre encontrar algo de perspectiva o al menos así lo creo.

La luz vino del lugar menos pensado, me ataco en medio de la premier de la película PJ20 - que celebra los veinte años de carrera de Pearl Jam. Podrían pensar que es un poco tonto pero no es así. Fue un viaje que no solo em transporto a dos décadas de su historia si no también mía. Se des-empolvaron momentos, recuerdos, situaciones... vivencias.

Cada canción me transportaba a un momento especifico, ya fuera un chivo en Cus o una tarde sentado con mis amigos disfrutando sin preocuparse de nada.

Recordé cuales eran mis expectativas, mis deseos, sueños y sobre todo temores. Mi generación fue la llamada la "generación perdida" en la que  básicamente no aspirábamos a nada - era una especie de ambiente derrotista en el que no estábamos seguros que nos podía deparar el futuro, si podíamos salir adelante y obtener algo de éxito y aun si así fuera... para que?

Al menos yo no me sentía perdido, sencilla-mente no tenía ni buscaba camino. La música Grunge fue un medio para darnos cuenta que no estaba solo , que mi forma de pensar no era una isla. Existía conexión con alguien mas.

Según los integrantes de PJ, el haber sobrevivido consistió de algunos elementos muy básicos que fácilmente llegamos a olvidar en el día a día y son importantes pero relegamos por que el trabajo urge, o porque el dinero no nos alcanzo para llegar a final de quincena.

Olvidamos ser fieles a nosotros mismos, mantenernos íntegros, hacer algo que realmente nos haga feliz, por mas pequeño que sea, comprometernos a nuestros ideales.

De que sirve ser eficiente sacando cuentas o terminar múltiples proyectos laborales en la semana si al final del día llegamos derrotados por que invertimos toda nuestra energía en elementos externos y no en nosotros mismos.

Yo soy de los que se consume en tareas repetitivas como sacando agua de un bote que no tiene piso. Pierdo la paciencia y me exijo ir mas rápido, me enojo con las distracciones que llamamos vida... Es cierto que hay que ser responsables con lo que nos toco hacer pero eso también incluye ser mas consecuentes con el tiempo que tenemos. Invertirlo en lo que nos hace realmente felices.

Recordar mis veintes me alegro por que a pesar de carecer de camino mi alma estaba intacta, llena, era fácil alegrarla, no perdía de vista lo bueno del día por temas que son secundarios, ni consumía odio tan facilmente y, en resumen, a pesar de no tener nada material o profesional de lo que poseo hoy día invertía mas en lo que realmente es valioso y hace hacía que mi vida fuese mas que satisfactoria.