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viernes, 2 de septiembre de 2011

No daban un cinco


En la escuela no era un niño problemático, era hiper activo - sin embargo me catalogaron como tal por que me gustaba escaparme por las ventanas de la clase e irme a los cafetales, subirme a los palos de mango, pasaba horas en los talleres de piano dando "conciertos" cualquier actividad que no involucrara estar en clases.

En el colegio, mi nombre nunca salió de la lista negra - En el primero luego de dos años me negaron la matricula por mala semilla, sin saber que eso era ilegal me fui a otro colegio con las peores recomendaciones posibles - detallado de los curitas - desde el primer día estaba en lista negra. 

Permanentemente con matricula condicionada. Seguía siendo problemático y peor aun había evolucionado a mediocre, vago, delincuente, perdedor. Mis profesores fueron creativos al darme nuevas categorías. Porras, el profesor de Ciencias, su experimento consistía en ver cuanta humillación podía aguantar frente a la clase, ese tipo era jodidamente malo - mal cogido o calvo frustrado. Un tipo desubicado.

Otro profesor que, solo por llevar el pelo largo, me preguntaba en media clase si yo era hombre o mujer…! Básicamente uno era el escupidero donde caía la frustración de los maes, no había control ni censura. 

Yo sé que era inquieto, me aburría fácilmente, encerrado en una clase con 45 personas, sé que puse a prueba la paciencia de los profesores, nunca en cuadro de honor pero nunca hubo maldad o malas intenciones en mis acciones, ni resentimientos o venganzas - solamente que mi atención me traicionaba y huía de la pizarra.

No me sentí rebelde, revolucionario, no guarde resentimientos o trate de vender dogma. En realidad no deje que  la actitud agresiva de mis "formadores" moldeara mi carácter a la patada. 

Nadie daba un cinco por mí - cuando termine esa etapa de mi vida encontré mi camino, canalice mi atención,  tratando de ser mas yo, sentirme bien conmigo mismo - sin dejar mis fachas cómodas, relajado, de llevar el pelo largo, sin pensarlo dos veces para decir una yeguada con tal de que nos riamos un poco - por que así soy yo.

Me volví adicto al trabajo por que me cuadra lo que hago, me siento yo, me deja expresarme y aun hoy día cuando me topo con gente de aquellos tiempos no pueden evitar decir "seguís siendo el mismo!" y creo que detrás del comentario hay un cierto tinte de matricula condicionada. Tal vez sin darse cuenta que uno surge por uno mismo, que no hace falta demostrarle nada a nadie, que el no llevar corbata y saco es una elección y no demuestra fracaso trabajar en tenis y gorra - por que los éxitos se comparten con los amigos no se exhiben en vitrina.

Si usted que esta leyendo esto esta en el colegio y remotamente se identifica mi consejo es: Sea Feliz, sea fiel a usted mismo, inteligente, distinga la critica positiva del odio. Si le dicen mediocre pongale ganas, por ud mismo - el cole es una etapa de formación... lo mejor esta aun por venir!

Buena nota